El atractivo de los edificios antiguos va mucho más allá de su diseño arquitectónico, pues encierran historias ricas y sorprendentes. Aunque la frase “Si estas paredes hablaran” pueda parecer un cliché, evoca la curiosidad por las vidas y secretos ocultos tras esos muros que han resistido el paso del tiempo. Desde pequeño, siempre me intrigó la mansión de mis abuelos, una construcción del siglo XVIII que, a lo largo de los años, pasó por varias manos.
Me gustaba imaginar cómo era la vida en ese lugar en el siglo XIX y pensar en cómo se veía la zona antes de la urbanización. Resulta sorprendente cuántas personas desconocen la historia oculta de sus propios hogares. Algo similar le sucedió a Simon Marks, un hombre de Luton, Inglaterra, quien terminó haciendo un inesperado descubrimiento justo en su jardín.
Hace algunos años, mientras realizaba tareas en su propiedad, Simon tropezó con un hallazgo asombroso: un refugio antiaéreo de dos habitaciones de la Segunda Guerra Mundial. Todo ocurrió cuando, sin darse cuenta, condujo sobre lo que parecía un simple macizo de flores, pero de pronto su vehículo se hundió en una estructura oculta bajo la tierra. En un principio, pensó que se trataba de un hundimiento en el terreno o un error en el diseño del jardín, pero al examinarlo más de cerca, descubrió una escalera que conducía al interior de la estructura. Intrigado, utilizó un palo para selfies para tomar fotografías y confirmar lo que había encontrado. Su padre, al ver las imágenes, reconoció de inmediato que se trataba de un refugio de la guerra y le explicó su importancia histórica.
Cuando Simon adquirió la casa, que había sido construida en los años 70 por una pareja de ancianos, sospechaba que los anteriores dueños conocían la existencia del refugio. Para él, era evidente que el propietario original había optado por rellenarlo al diseñar el jardín. Sin embargo, este inesperado hallazgo no lo desanimó, sino que despertó en él un gran interés por la conservación de la estructura.
Junto a su padre, Simon se embarcó en la tarea de desenterrar el refugio por completo. Con gran paciencia, comenzaron a excavar cuidadosamente y a retirar la tierra poco a poco utilizando cubos. Documentaron todo el proceso en video, revelando cómo un tesoro histórico podía permanecer oculto en el lugar más inesperado. Su historia demuestra que, incluso en nuestro entorno cotidiano, pueden encontrarse vestigios del pasado que nos conectan con épocas lejanas y nos permiten redescubrir fragmentos de la historia.